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Cómo descubrí las lentillas diarias

martes, 1 de febrero de 2022 de Vision Direct

Viajar a Perú, ganar mi liga de tenis local y empezar a ir al gimnasio: estos habían sido mis propósitos de año nuevo para 2020. Lo había garabateado rápidamente en el reverso de la cubierta de un viejo libro mientras estaba en el metro. Por supuesto, ahora todos sabemos cómo terminó todo. No pude viajar a Perú (ni salir al extranjero). Apenas jugué al tenis, y mucho menos me apunté a una liga. Y no, tampoco me apunté al gimnasio (aunque no estoy segura de querer culpar de esto último sólo a la pandemia, ya que es un propósito que incumplo todos los años).

A medida que llegaban los confinamientos y las diversas restricciones, me fui acostumbrando a un estilo de vida doméstico. Empecé a llenar mi tiempo con dosis poco saludables de Netflix, Youtube y lecturas interesantes de revistas, hasta que mis pobres ojos no pudieron soportarlo más. Empecé a experimentar escozor en los ojos y visión borrosa por primera vez.

¡Tengo miopía!

Siguiendo el consejo de unos amigos, visité a un óptico en cuanto la medio-normalidad volvió a nuestras vidas. Pues bien, resulta que he descubierto que en realidad tengo una ligera miopía.Esto no ha sido causado por el exceso de tiempo frente a la pantalla, es posible que la tenga desde hace tiempo.

Mi primera reacción fue buscar un par de gafas chulas y no puedo enfatizar lo suficiente cuando digo la palabra "chulas"... porque, verás, vivo en Malasaña, hogar de hipsters, alternativos y gente chic, en mi barrio tener las monturas adecuadas es simplemente una cuestión de vida o muerte.

Raqueta de tenis y everclear ELITE

Cambio de gafas a lentillas

Después de un par de meses luciendo mi recién adquirido aspecto de empollona a la moda y cuando la vida volvía a la normalidad o a algo parecido, empecé a darme cuenta de que a veces mis gafas eran más un inconveniente que otra cosa. Practicar cualquier deporte se estaba volviendo casi imposible, se me caían las gafas y después de varios intentos de ponérmelas, me rendía y acababa por no hacerlo. Mis amigos me sugirieron otra montura para cuando hiciera deporte, pero, sinceramente, no creí que mereciera la pena la inversión porque las monturas deportivas no favorecen mucho el look hipster, que era lo principal para mí. Así que decidí optar por una solución más práctica.

Mi optico me sugirió que probara las lentillas, ya que pensaba que se adaptarían mejor a mi estilo de vida.Cuando me recetó mi primera caja, me enumeró todas las ventajas que obtendría. Éstas son algunas de las que aún recuerdo y que he experimentado personalmente desde entonces:

  1. En primer lugar, una mejor visión periférica. Como las lentillas se colocan directamente sobre los ojos, cubren todos los ángulos, puedo ver toda la pista y seguir la trayectoria de la pelota cuando juego al tenis, así que nunca fallo un golpe (es decir, rara vez. Admitámoslo, las lentillas no son mágicas y no te convertirán en un campeón o en un superhéroe, pero sin duda mejorarán tu juego).
  2. Mayor seguridad. En una pista de tenis, las gafas podrían resultar peligrosas y posiblemente causar una lesión. Si llevas lentillas, no corres ningún riesgo.
  3. Compatibilidad con la ropa deportiva. Las lentillas combinan con todo, así que no hay que pensar con qué llevarlas.
  4. Protección adicional contra los rayos UV. Aunque me apasionan los deportes al aire libre, no me gusta la idea de que mis ojos estén expuestos a los rayos del sol, tan dañinos. Muchas lentillas del mercado llevan incorporado el bloqueo de los rayos ultravioleta, así que no hay que preocuparse por ello. Además, se pueden combinar fácilmente con las gafas de sol.

Las lentillas diarias, mis nuevas mejores amigas

Bien, después de haber probado las lentillas durante un tiempo, debo decir que toda la experiencia me ha resultado muy positiva. En realidad, nunca he abandonado del todo mis gafas. Hoy en día, me gusta mantener ambas opciones. A veces uso gafas, pero cuando tengo más actividad física, me paso a las lentes de contacto por razones prácticas. Y si tú también, como yo, tienes una vida activa, entonces estoy segura de que apreciarás mi descubrimiento más reciente: las lentillas diarias.

La primera caja de lentillas que me recetó mi óptico eran lentillas mensuales. En ese momento, ni siquiera sabía que existían lentillas de diferentes tipos. Pronto me di cuenta de que, aunque las lentillas mensuales seguían siendo una opción más sensata para mis días de actividad, también venían con un poco de carga añadida. De hecho, siempre tenía que llevar conmigo un pequeño estuche en el que guardar las lentillas una vez que me las quitaba y un frasco de solución. Creo que esto puede funcionar para algunas personas, pero a mí me resultaba un poco engorroso. Al ser nueva en todo esto, no era muy disciplinada a la hora de cuidar las lentillas o mantenerlas limpias, y siempre me preocupaba que me equivocara o se me olvidara algo.

Una vez más, acudí a mi óptico, a quien, para mi sorpresa, le sigo cayendo bien y parece que no le molestan mis frecuentes ataques de preguntas. Creo que está acostumbrado a que la gente descubra que tiene un problema de visión sólo a una edad avanzada. Con paciencia, me aconsejó que me pasara a las lentillas diarias. Y fue un consejo muy útil, porque las desechables me cambiaron la vida por completo. Personalmente, uso everclear ELITE, y me encantan porque son refrescantes y no requieren de mantenimiento.

Simplemente me pongo un par nuevo y cuando termino, me las quito y las tiro. Esto me ahorra mucho tiempo y no necesito llevar conmigo elementos adicionales para su cuidado. Además, los días en los que decido pasar la noche con las gafas puestas, no tengo que preocuparme de dónde y cómo guardo mis lentes de contacto.

Descubrir que tenía miopía podría haber sido una experiencia mucho más traumática si mi óptico no me hubiera enseñado cuántas soluciones diferentes había. Creo que el truco está en no dejarse llevar por el pánico, dejarse aconsejar por un profesional y encontrar la mejor solución para tus necesidades personales. Mantener la mente abierta puede ayudar. Porque a veces la primera solución que se te ocurre puede resultar no ser la ideal y puede que tengas que probar otras. Otras veces, como en mi caso, una solución puede no ser suficiente. Es posible que quieras combinar las lentes de contacto y las gafas y utilizar una u otra en función de la situación concreta. Tanto si vives entre la gente guay de Malasaña como si no, no te limites a seguir la tendencia, haz lo que mejor te funcione. Créeme, yo lo hice.

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