España tiene uno de los veranos más largos y calurosos de Europa, y eso significa playa, piscina, aire acondicionado y muchas horas de sol seguidas. Si usas lentillas, estos meses ponen a prueba tus ojos de una forma distinta al resto del año. El calor acelera la evaporación de la lágrima, el cloro y el agua salada pueden dañar tus lentillas, y el sol exige mucho más que unas simples gafas de sol.
En esta guía repasamos los principales retos de las lentillas de verano y cómo resolverlos, para que puedas disfrutar de la playa, la piscina y las vacaciones sin que tus ojos paguen el precio.



